Agresividad canina por dolor

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Agresividad canina por dolor.

Este tipo de agresividad canina es de las menos habituales, pero no quiere decir que su incidencia sea baja. Como su propio nombre nos indica, el origen de la agresividad es el dolor o la prevención del mismo.
La agresividad canina por dolor se puede dar, por ejemplo, en perros que sufren de algún dolor crónico. Pero también pueden expresarla perros que hayan experimentado dolor intenso y tengan miedo de que cierta manipulación o cierta persona les infrinja ese dolor de nuevo.
Por tanto, estaríamos ante una respuesta activa, cuando haya un dolor presente en el perro y de una respuesta evocada cuando el dolor haya desaparecido, pero el temor a que se reproduzca permanece.

Si se han manejado un número suficiente de perros de diferentes razas y edades, se habrá comprobado que existen tolerancias al dolor muy diversas entre los perros. Más o menos como en el mundo de las personas. Habrá perros quejumbrosos y perros estoicos. Lo que para unos es un dolor insoportable, para otros es moderado. Estas resistencias o tolerancias las marcan los denominados umbrales del dolor.
Así un umbral de dolor alto significa que se tiene mayor tolerancia al dolor que con un umbral bajo.

Además del umbral, en el caso de los perros al menos, es importante la condición psicológica y así normalmente encontramos que un perro dominante suele tener un umbral más alto que uno que no lo sea. Pero esto no quiere decir que los ejemplares dominantes no muestren agresividad por dolor. Pueden hacerlo y si lo hacen la respuesta normalmente será más violenta que en ejemplares menos dominantes. El por qué de esto es por la propia agresividad por dominancia. Mantener su estatus será importante para el perro y por ello preferirá morder a dejar que se le produzca dolor y pueda así mostrarse débil, por ejemplo gimiendo por el propio sufrimiento.

Este tipo de agresividad lo sufren casi a diario los profesionales veterinarios que trabajan con perros, máxime cuando el paciente es recurrente y se le ha infligido dolor previamente en la consulta. Recomendamos siempre que los profesionales de la veterinaria se formen en manejo canino. Un buen manejo confiere confianza al animal y muchas veces permite una manipulación más confiada y menos dolorosa. Si el perro está menos tenso ante la manipulación, muchos dolores bajarán de estadio considerablemente.

agresividad canina por dolor

Un caso típico en ejemplares con umbrales bajos es el de las heridas o los punzamientos por espinas. Cuando es preciso curar a uno de estos perros de una lesión o laceración el dolor aparece. El perro que haya pasado por ello intentará que no nos acerquemos gruñendo e incluso atacando. En este tipo de casos una aproximación progresiva a la zona puede ser una buena actuación. Acariciando al perro por zonas que le agraden llegaremos a la zona lesionada. Una vez en ella la tocaremos levemente y regresaremos a acariciar las zonas que le agraden. Repitiendo varias veces podremos tocar la zona de manera más prolongada e intensa, permitiendo el proceso sanador.

Este ejemplo, con salvedades, es análogo al de los niños pequeños a los que vacunan por primera vez. Es habitual ver al personal de enfermería pediátrica despistar al pequeño. En definitiva juegan al engaño, por ejemplo palmeando la zona del hombro donde se va a poner la inyección. Le dicen que cuente hasta 5, por ejemplo, mientras palmean la zona. Pero intercalan el pinchazo antes de llegar a 5. Si se hace bien, el pequeño se sorprenderá al saber que ya ha sido vacunado. El palmeo continuado desensibiliza la zona y su intensidad es superior o igual al pinchazo. De este modo desvían la atención psicológica sobre la aguja.

Con los perros, en el mundo veterinario, se idean actuaciones similares aplicadas a ellos con éxito.

Si en todos los tipos de agresividad es importante y necesario trabajar la confianza, en este caso lo es más aún.

Cuando se nos deriva un caso de agresividad canina, donde el perro ha pasado de los 6 años y se nos dice que nunca antes había sido agresivo, siempre recomendamos un examen veterinario completo. El por qué de esto es descartar que la causa de la agresividad sea el dolor.
Sin embargo la agresividad canina por dolor no suele ser la causa en la mayor parte de estos casos. Otros componentes como los cambios en la vida del perro suelen ser los responsables.

Si sospecha que su perro está siendo agresivo por dolor, consulte su caso con nosotros, le atenderemos gustosos y sin compromiso.